¿Para qué hacer Coaching Educativo?

Hay dos respuestas a esta pregunta sobre el Coaching Educativo, y ésta dependerá del objetivo del pequeño cliente:
Lo más habitual es que padres e hijos vengan con la intención de encontrar recursos para algo que ellos consideran un “problema”: Bajo rendimiento escolar, fuertes reacciones ante la ira o la frustración, baja autoestima, timidez, miedos, acoso escolar, etc.

Otra opción, aunque por desgracia menos frecuente, tiene que ver con un menor cuya intención es desarrollar habilidades, competencias, recursos… por el simple placer del crecimiento personal. En mi experiencia, cuando es este el objetivo, el formato de trabajo más idóneo suele ser grupal ya que permite generar esa tribu de confianza entre iguales que los menores valoran tanto.

Sea una u otra opción es fundamental que sea el menor el que quiera realizar el proceso, si bien la primera sesión viene “traído” por sus padres, es labor del coach descubrir si el menor en las siguientes sesiones se va a “traer” a sí mismo por voluntad propia, pues aunque le traigan los padres el proceso siempre será algo suyo, él es el protagonista y responsable de su desarrollo.

¿Y qué papel tienen los padres en el Coaching Educativo?

En ocasiones padres e hijos tienen objetivos diferentes, es aquí donde el saber hacer del coach debe emerger: nunca hay que perder de vista que el cliente es el menor, y a partir de ahí en momentos de la sesión de coaching, se puede realizar la intervención en familia para enfocar un objetivo común, o ver las interdependencias de uno y otro objetivo, por ejemplo:

Recuerdo el caso de unos padres centrados en que su hija aprobase el curso y una chica que quería simplemente trabajar para sentirse mejor en relación a sus amigos. Pueden parecer objetivos desconectados, pero lo que resultó ser es que una vez que ella pudo mejorar aspectos como el miedo al rechazo, la ansiedad que eso le generaba y sentirse más segura, los padres comenzaron a expresar que la veían más centrada y menos irascible en casa, lo cual estaba facilitando sus tiempos de estudio y las relaciones familiares. Todos contentos.
Cuando esto no es posible, hay que hacer ver a los padres la importancia de dejar espacio a su hijo para elegir qué camino explorar, pues de lo contrario lo verán como una imposición y no servirá de gran cosa el proceso.

Por último, los padres, en mi metodología de trabajo, forman parte de la sesiones al final, es decir; paso un tiempo a solas con el menor para que se pueda expresar libremente y posteriormente nos juntamos todos para compartir lo explorado hasta donde el menor quiera compartir. En ese espacio de tiempo comentamos el plan de acción por parte del niño/a y si fuera necesario hay mentorización a lo padres con alguna herramienta educativa que permita empoderar y reforzar el proceso comenzado por el menor.

Tras más de 10 años de experiencia, y cientos de clientes puedo decir que el Coaching Educativo es una herramienta maravillosa que en pocas intervenciones genera consciencia y recursos en los niños y sus familias de forma eficiente, armónica y amorosa.

Valeria Aragón
Coach Infantojuvenil y Familiar.

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