Emoción: Miedo del miedo.

Sentir miedo es tan desagradable, que tenemos miedo de sentir miedo. La muerte, la pérdida de un ser querido, la enfermedad, la crítica, el rechazo, la soledad, la pérdida de bienes materiales, son algunos de los más conocidos. Por tener miedo, tenemos miedo incluso a desear y no poder lograrlo… pero ver cada miedo por separado carece de sentido por ser casi inabarcable, por eso te invito a mirar un poco más profundo, allí de donde emergen todos los miedos.

Está claro que donde existe comparación, hay miedo y por desgracia hay quienes pasan el día comparando lo que debería ser, con lo que es ó lo que debió ser y no fue. Si nos paramos a observar, la mayoría de los miedos están en nuestro pensamiento futuro, o en los recuerdos de un pasado, como por ejemplo cuando quizás sentiste dolor al no ser correspondido en el pasado, y EL PENSAMIENTO de que vuelva a pasar, es lo que realmente te da miedo. Puede ser que no estés siendo rechazado en este momento, pero el pensamiento que te habita y la intensidad emocional de lo que sucedió, te lleva a tomar ciertas decisiones, que ahora sí, afectan en el momento presente. Esta es la forma en la construimos una vida en base al miedo.

Seguramente estarás pensando a medida que lees, “¡ya! ¡pero hay miedo reales!, ¡hay peligros reales!” Claro, en la vida suceden cosas que nos ponen en peligro y que no queremos que sucedan, pero tener la ilusión de que las podemos CONTROLAR, nos hace vivir APEGADOS y PREOCUPADOS constantemente, cuando realmente la vida avanza sin reparar en cómo nos sentará a nosotros. Tenemos la capacidad de elección sobre nuestros actos y sentir, pero sobre nada más.

El pensamiento “no quiero sentir miedo” ó “quiero librarme del miedo”, es muy común y a menudo veo las dos reacciones que genera: la primera, huir de él para que desaparezca, la segunda; enfrentarse a el para que desaparezca, ambos comportamientos los llevo a cabo invadido por el miedo, así que previsiblemente me mantendrán en una dinámica de sometimiento al miedo.

¿Hay otra forma de estar ante el miedo? sí, hay otra, pero que al expresar con palabras se queda muy corta, porque nunca describir una cosa es la cosa en sí misma, pero trataré de dejar una semilla que pueda crecer fuera de tu mente:

El sistema emocional, funciona con una lógica diferente al sistema racional, si el primero analiza, categoriza y proyecta, en el segundo, nada de eso es importante, sólo es relevante si aceptas o rechazas lo que sientes. Esta claro que si “no quieres sentir miedo”, o estas posicionado en el “hacer, hacer, hacer” para no sentir miedo, estas RECHAZANDO LO QUE SIENTES. ¿Cuál es el problema? que lo que sientes es tuyo, y a la vez eres tu, en realidad estás rechazando una parte de ti… y aquí es donde el miedo particularmente, cobra todo su poder tomando el control de tu estado emocional, y por ende de tus actos y resultados.

La opción que te propongo, es salirte de la mente juiciosa, observar esa emoción – que es parte de ti- sin querer cambiarla; metafóricamente es como cuando nos ponemos delante un niño que “no entiende” y que está secuestrado por la emoción. En esa situación lo importante es que el niño se sienta sentido y aceptado, no le valdrá que le “expliques” (mente racional) lo que le pasa, o darle unas directrices morales, eso viene después, cuando ya se serenó.

En las películas de acción se ven escenas que representan muy bien lo que os quiero mostrar: alguien está en un bosque, se encuentra con un feroz oso mirándole, éste está lo suficientemente cerca, como para que correr sea absurdo, y es lo suficientemente grande como para que atacarle sea ponernos más en peligro… es entonces, cuando quien realmente conoce el instintivo animal, dice, “quédate ahí, mirando y respirando, no hagas nada”, y poco a poco se establece un VÍNCULO entre ambas partes. Algo así es lo que sucede con la emoción del miedo, la dejamos estar, sin invadirla, ni rechazarla, reconociendo que simplemente está en su hábitat con todo el derecho natural de ser y estar… Curiosamente -al igual que en las películas- la comunicación y el reconocimiento que emerge entre ambos, permite que coexistan en armonía, y tanto el ser humano como el oso recuperan su capacidad de elección. Siguiendo la metáfora, son numerosos los documentales donde llega a tal nivel de aceptación y comunicación el hombre y animal, que funcionan a la perfección como equipo, al fin y al cabo ambos vivimos en el bosque, y no nos podemos pasar la vida amedrentados en una cueva, ni disparando a cada cosa que se mueva, porque de ninguna de las dos formas me permite disfrutar de la vida que nos rodea.

Valeria Aragón
Coach & Trainer en PNL

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