La esclavitud bien vista: LA CULPA

¿Te imaginas tu vida sin sentimiento de culpa? La primera palabra que a muchos nos viene a la mente es LIBERTAD.

Reflexiona un segundo y observa a cuantos aspectos está relacionado la culpa:

>Para algunos es una supuesta brújula ética o moral que indica si son buenas personas, y si lo que hacen está bien o mal. Si seguimos esa brújula hacia el bien, nos garantizamos permanecer ¿en donde?: en la familia, en el grupo de amigos, en el matrimonio, en última instancia; en la sociedad. Si no la seguimos, corremos riesgo de exclusión y debemos ser castigados por ello.

>Para otros resulta ser una herramienta fantástica para que los demás hagan lo que uno quiere, despertando en ellos el sentimiento de culpa. Por ejemplo lo consiguen haciendo responsables de su propio bienestar al otro, ó poniéndole objetivos tan irreales, que la evidencia de no llegar les mantenga en el sentimiento de culpa – deuda – castigo en la otra persona.

>Es también un juego de poder, que somete y de alguna forma pone “por encima” o “por debajo” a unos seres humanos de otros. Tanto es así que cuando alguien trata de despertar sentimientos de culpa en otro por algo que le ha hecho, y no lo consigue, piensa en el como insensible, frívolo, malo, inconsciente etc.

>Hay otras personas que ante la incapacidad de relacionarse mediante un amor sincero y directo, han aprendido a mantener sus vínculos mediante la supuesta “deuda” que se crea entre ellos gracias a la culpa. De tal forma que me mantengo en “x” relación, porque me sentiría muy culpable de irme. Es también, visto desde este enfoque, un desplazamiento de la responsabilidad, “me hago cargo del otro, pero no de mi”.

>Ciertas personas, aun cuando nadie les culpa, o les han perdonado, se siguen culpando a sí mismas. Asumen la totalidad de la responsabilidad, sin ver que el otro -si no es un niño, o un delito- tiene una corresponsabilidad con lo sucedido, olvidando también que somos humanos y falibles. Asumen la responsabilidad de lo que no tiene que ver con ellos, y dan, dan y dan en compensación por algo que no es responsabilidad de ellos. Así también generan la deuda de los otros hacia ellos mismos, generando así un ciclo sin fin.

>Todos quienes juzgan como culpables o otros o a sí mismos creen estar en posesión de la ÚNICA VERDAD sobre lo que es CORRECTO Y LO QUE NO, fruto de ello nos deshumanizamos tratando con gran crudeza a quien se salen de ese rígido marco.

>En el mundo jurídico, cuando se juzga a alguien como culpable, sólo se le puede condenar por ese delito una vez, y por un tiempo determinado. Para muchas personas, la culpa es algo que arrastrarán el resto de su vida y por la que han de estar pagando indefinidamente, QUEDANDO CONGELANDO EL TIEMPO.

Seguramente me deje algún aspecto más, pero solo considerando lo anterior se evidencia que por el miedo al castigo de ser excluidos, pagamos el precio de nuestra libertad. Y ¿de verdad podemos ser excluidos?, ¿es la culpa el único catalizador que tenemos lo seres humanos para guiarnos conforme a unos valores universales? Mi respuesta es NO, a ambas preguntas. De hecho si para que una persona se conduzca por la vida de acuerdo a unos valores, hay que amenazarle, hemos fracasado en nuestro sistema educativo; nos hemos deshumanizado.

Te aporto, algunas ideas para salir de tu jaula de culpabilización.

1o Reconócete humano, eso quiere decir que cometes errores, consciente y inconscientemente.

2o Trátate con humanidad ante ellos; por muy fuerte que sea el agravio, acabar con la culpa pasa por comprender amorosamente a la parte de ti que llevó a cabo el acto. Esa parte de ti, TENÍA

UNA INTENCIÓN POSITIVA, es decir, tenía una necesidad por cubrir y los actos realizados fueron la forma de lograrlo. Todo el mundo hace lo máximo que puede con los recursos que tiene en ESE MOMENTO. Una vez que comprendes amorosamente esa parte, sentirás que pasas de estar dividido internamente, a sentirte completo y con más fuerza. Perdonarse a uno mismo es lo primero que debemos hacer, si no queremos ser pasto de los demás, o de uno mismo

3o Desde ese estado de unidad interna, observa tu parte de responsabilidad en lo sucedido. Toma consciencia de si está desalineado con tu valores. Si es que si, mueve tu energía a planificar la forma de reparar el daño.

4o Si la reparación es para otros, ten en cuenta que esa persona debes conocer cómo se sentiría compensado, y aquí debes de estar atento de no entrar en manipulaciones donde el otro te haga cargo de lo propio. En caso de que no haya acuerdo, repara honestamente hasta donde consideres tu responsabilidad y asume que puede romperse la relación. El acto de reparación debe ser posible y digno para ti mismo, además de estar limitado en el tiempo. Una vez reparado, tanto el otro como tu mismo, “perdeis” el derecho de estar sacándolo a colación cada vez que falten argumentos.

En conclusión, el estado emocional de culpa es tremendamente dañino, lo vivimos como una guerra abierta entre partes de nosotros …y ya se sabe que en las guerras solo hay perdedores. Para salir de la estructura de culpa, hace falta una mirada inclusiva hacia nosotros mismos, en especial con la parte que hizo el agravio, solo así recuperamos la fuerza interna que nos lleva a la reparación de los actos, pero no desde el miedo, sino como impulso de vida que nos lleva a generar bienestar a nuestro alrededor.

Valeria Aragón Coach & Trainer.

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