Mamá, papá ¿Quién soy? Identidad y Coaching Educativo

Ojalá nos lo preguntaran, quizás así tendríamos la oportunidad de contestar conscientemente, pero la realidad es que un niño forja su identidad en base a la imagen que le devuelven de sí mismos las personas que le cuidan, y que son importantes para él. Aquí escribo sobre Identidad y Coaching Educativo.

Si vamos al significado de identidad es: Conjunto de características que diferencian a un individuo de otro. Otra definición que me resulta interesante es: “La identidad es la articulación dinámica y evolutiva de las identificaciones del individuo a lo largo de su vida.” Quizás te parezca algo rebuscado como concepto,  pero nos pone la atención en la capacidad de evolucionar de la identidad desde la infancia hasta la vejez -¡Menos mal!- y algo más interesante aún, que es un proceso de sucesivas IDENTIFICACIONES, es decir; aspectos en los cuales me reconozco a mi mismo, y otros en los que no.

En general el niño se ve a sí mismo como sus padres le ven y podrá construir una buena autoestima si el adulto le devuelve una imagen positiva de él, el problema radica en que esas devoluciones están condicionadas en gran medida por el estado, expectativas e identidad del que educa.

Por ejemplo, cuando el bebé recién nacido llega, la mamá y el papá se relacionarán con su bebé en función de la representación interna que se hayan hecho de cómo es su bebé, y esa representación mental responde mayormente a las experiencias emocionales de los papás y sus expectativas, de ahí que a veces sean diferentes e incluso contrapuestas entre los propios padres.

A partir de aquí, pueden suceder dos cosas:

>Unos padres sensibles capaces de captar sin juicios las manifestaciones del niño, por lo que irán modificando la representación que tienen en la mente por otra más respetuosa y cercana a la realidad de la relación que tienen con el.

Ó

>Unos padres más rígidos, con fuertes proyecciones poco modificables que no permiten VER, ni reconocer la realidad de su hijo, lo que dificulta el desarrollo de una identidad sana y propia.

Cuando hablamos de Identidad y Coaching con niños, especialmente con los más pequeños, tratamos de trabajar sistémicamente en familia, para que los padres tomen conciencia de sus propias rigideces y las trabajen en sí mismos, así favorecemos una educación QUE DA PERMISO para una identidad lo suficientemente diferenciada de la de los papás, libre de expectativas y miedos, que le encauce a la madurez.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo en el desarrollo de su identidad?

Permitiendo que se relacione de manera sana con todos sus ROSTROS o facetas, me explico: con el nivel de conciencia suficiente, una persona puede reconocer que en ella existen todas las facetas del ser humano, desde las más oscuras a las más luminosas. Pretender la exclusión de algunas de esas facetas para encajar en una idea (ya sea familiar, social, religiosa o cultural), es irreal porque no solo NO DEJAMOS SER esa faceta,  si no que genera gran sufrimiento por considerar que no deberíamos ser así. Aquellos que creen tener la verdad única sobre lo que SE DEBE O NO SE DEBE SER, en cierta manera están deshumanizados, porque el ser humano es sencillamente un todo.

Puede que estés pensando que de ser así, lo niños no tendrían unas directrices claras por las que guiarse, y nada más lejos de la realidad. Hay una diferencia muy clara entre los ACTOS y lo que una persona ES.

Para que tu hijo pueda tener clara la diferencia lo primero es LA INCONDICIONALIDAD DE TU AMOR, especialmente ante los actos que no te parezcan correctos. Señala de forma concreta el COMPORTAMIENTO A MODIFICAR,  Y POR CUÁL SUSTITUIRLO, evitando cualquier juicio a nivel de identidad. Por ejemplo di “No le quites la pelota, podéis jugar juntos“ en vez de “eres un egoísta y no querrán estar contigo”. Y aunque el niño insista en el comportamiento, hemos de mantenernos en la linea comprensiva, humana y amorosa, por ejemplo: “ A veces yo tampoco tengo ganas de compartir las cosas que me gustan mucho, es normal. También me suele pasar que me lo paso mejor cuando juego con otros y ellos también se lo pasan mejor conmigo, y eso me gusta.”

Unir Identidad y Coaching Educativo, permite a niños, padres y maestros, un espacio seguro de cuestionamiento y reencuadre de ideas y creencias que llevamos arrastrando durante generaciones y generando el sufrimiento propio de la guerra interna entre la parte de mi que DEBE SER, con la que NO ES.

La toma de conciencia y la responsabilidad de ser uno mismo es tremendamente liberadora, y sin duda alguna cuando deja de haber distancia entre LO QUE SOY y lo que DEBERÍA SER, solo puede florecer una maravillosa autoestima.

La pregunta que te lanzo es ¿Ves a tu hijo tal cual es? ¿O lo ves a través de cristal de las expectativas de lo que DEBERÍA SER?. Un niño que se siente visto por sus padres, y está libre de expectativas sintiéndose amado incondicionalmente tiene buenos cimientos para sostenerse sólidamente en la vida, y aunque nos faltara en la infancia, siempre estamos a tiempo ¿no crees?

 

Valeria Aragón

Coach Infantojuvenil

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