¿Cómo acompañar a mi hijo adolescente a decidir? Un montón de decisiones por tomar, y un cerebro por madurar.

Como ves, el título es ¿cómo acompañar a mi hijo adolescente a decidir? Y no ¿cómo decidir lo mejor por mi hijo adolescente?, ¿por qué? porque si decides tu, en cosas que puede y debe decidir él/ella, traerá factura.

Sólo aconsejo decidir por ellos, cuando ellos objetivamente no pueden y esto suele ser por enfermedad o situaciones de riesgo real muy extraordinarias.

Obsérvate: ¿Decides o presionas/manipulas para que tu hijo adolescente decida qué estudiar, con quién salir, quiénes deben ser sus amigos, qué ponerse, qué hacer con su tiempo, en sus relaciones intimas etc?, si la respuesta es sí ten en cuenta que «Lo último que hay que decirle a un adolescente es qué tiene que interesarle, porque se irá a buscar exactamente lo contrario» como afirma la neurocientífica B. J. Casey.

Como padre/madre es importante aprender a lidiar con el miedo al error de tus hijos, no hacerlos tuyos, y verlos como parte natural de la vida. ¿Sabes diferenciar entre riesgos que conllevan daño de los que no? Porque como padres, realmente deberíamos intervenir únicamente en los segundos por nuestra responsabilidad de protección, los demás riesgos son entrenamiento para la vida, y acompañar es lo que nos toca.

¿Cómo acompañar desde el equilibrio entre la libertad y la protección a tu hijo adolescente?

1) Para empezar, es importantísimo que tomen desde muy pequeños decisiones, y vivan las consecuencias de las mismas, siempre y cuando no haya peligro a su integridad física y emocional. Tomar decisiones todo los días y cuanto antes, es como PREPARAR LA ADOLESCENCIA y así se entrenan para las decisiones que vienen.

2) Considera que tu preferencia no es ni la única, ni a veces la mejor opción para él o ella.
Observa en una horquilla de “Rigidez <——————-> Flexibilidad”, donde te encuentras con respecto a sus ideas y preferencias, especialmente cuando no coinciden con las tuyas. Pues salvo que se esté poniendo en riesgo real, la mejor opción será del punto medio hacia la flexibilidad, pues aunque te cueste, ESTA ES SU VIDA, y si te responsabilizas de ella, él o ella no lo hará.

3) ¿Sabes hablar sin sermonear, manipular o juzgar? Uy cuanto cuesta esto… La comunicación violenta es toda comunicación que se inicia con la intención del cambiar al otro. Una comunicación afectiva y efectiva pasa por RECONOCER AL OTRO; reconocer el punto en el que está y el porqué SÍ TIENE SENTIDO lo que dice, desde su punto de vista. Ojo, comprender no implica que te guste, que sea verdad absoluta, que le animes, que pases, o que no le compartas tu punto de vista. Comprender es simplemente “ese lugar interno” desde el cual incluyes todo lo que viene de parte del otro, para que desde ese punto de partida se exploren todas las opciones disponibles. Es ponerse “al lado” en vez de “en frente” a la hora de gestionar lo que se va presentando en la vida.

4) En vez de sentenciar, plantea tus hipótesis y lo que “es probable que suceda”. Puede parecerte una nimiedad, pero no lo es; tu hijo adolescente rechaza por defecto todo lo dogmático y generalizado que venga de sus padres, ya no es un niño. Sabe que no hay certezas, que no hay blancos o negros, sino grises, sabe ver las excepciones, y te las mostrará. Trátale como un adulto planteando tus hipótesis y pídele que las valide. Cuando no lo haga, no las impongas sino que te diga como sí es para él o ella. Por ejemplo: ¿Puede ser que estés evitando decidir la rama que vas a elegir, por miedo a equivocarte? Si la respuesta es “sí”, BIEN ya sabes lo que toca: “No debe ser fácil esto para ti, yo me he sentido así varias veces, aun a día de hoy me pasa con frecuencia, y quiero que sepas que NADA de lo decidas ahora es irreversible, si tiempo después tienes otras preferencias, te apoyaremos y harás los pasos que te lleven a la nueva mejor opción”. Si por contra, la respuesta es “NO ME PASA ESO”, ESTUPENDO IGUALMENTE, porque entonces puedes preguntarle “Si no es eso, ¿qué crees tú qué es?” e ir explorando desde ahí sin presionar de más.

5) Invítale a hacer un árbol decisional en un papel, donde pueda ir explorando pros y contras de cada escenario y las opciones existentes si se da lo mejor y lo peor de cada escenario. Y desde lo peor de cada escenario, pídele que abra las nuevas ramas del árbol con más posibilidades. De esta forma tendrá la percepción de que suceda, lo que suceda, nada es tan dramático porque siempre hay opciones. También es muy importante que sea él, el que recopile todos los datos para rellenar el árbol, es decir, si es para decidir sobre estudios, que se encargue de hacer acopio de toda la información relevante. Y si es sobre amigos, o cualquier otro aspecto, enséñale a diferenciar -HECHOS- de -OPINIONES/RUMORES/IMAGINACIONES- pues es muy importante no mezclarlo todo en el mismo saco como si fuera lo mismo.

6) Se HUMANO y consciente de su momento biológico y no pidas SER ADULTO A UN ADOLESCENTE. Su cerebro no está maduro en la región que gobierna sus actos motivados por impulsos emocionales. El cóctel hormonal más ciertas regiones por desarrollar hacen que los adolescentes de menor edad (entre 12-14 años) muestren una competencia limitada para identificar los riesgos y beneficios, para prever las consecuencias de los distintos cursos de sus acciones, para calibrar la información derivada de las diversas fuentes involucradas en el problema, y para resistirse a la presión de amigos y compañeros, lo que les convierte en personas especialmente vulnerables al riesgo y a seguir a terceros. En cuanto a los adolescentes mayores (entre 14-19 años) las dificultades parecen encontrarse más bien en considerar las consecuencias a largo plazo, tomar en cuenta los intereses de otras personas.

Espero haberte inspirado nuevas formas de acompañar, y para cerrar este tiempo de reflexión juntos, te invito a esta última reflexión ¿con tus decisiones, comunicaciones y actos dirías que lo impulsas y preparas hacia la vida adulta o lo retienes en la infancia? Si la respuesta es la segunda opción, es probable que haya algo en ti no integrado emocionalmente, que te invito observar para no condicionar negativamente a tu hijo/a.

Valeria Aragón
Coach Infantojuvenil y Familiar.

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