Coaching para docentes

Coaching Docentes

Puedo afirmar, desde la experiencia, que el coaching para docentes fascina por su eficacia a los equipos directivos y claustros. Eso sí: pasan por toda una crisis de identidad en el proceso de incorporarlo a su día día.

COACHING PARA DOCENTES: APRENDER A DESAPRENDER

La mayoría de los docentes con los que trabajo, especialmente cuando superan los cuarenta, tienen una lección grabada a fuego. Que un maestro es responsable de dar la información y que para aprender, hay alguien que tiene que enseñar. Incluso que ellos son la brújula moral y ética que mantiene centrados a los menores.  Como si casi todo lo que brota del niño fuera algo que hay que enderezar. Y en ese momento llego yo… ¡y cambio el paradigma! Pero… ¿y si no fuera del todo así? Es ahí donde la incomodidad cruje en unas sillas de cuatro décadas.

Pero, poco a poco, y siempre juntos, vamos revisando las veces en las que han logrado resultados extraordinarios. Y ahí toman consciencia de que, justamente, lo que han hecho en esos casos principalmente es confiar, empoderar y acompañar. ¿Entonces, cuál es el problema? Que, realmente, no conocen herramientas profesionales para llevarlo a cabo. Hasta ese momento, se han guiado mediante su instinto y experiencia.

Cuando llego al aula con los docentes, siempre sigo el mismo recorrido inicial. Hago un listado en la pizarra de lo que quieren llevarse de la sesión y qué cuestiones les urgen. Y,  principalmente, todos coinciden en los siguientes aspectos:

EN RELACIÓN A ELLOS MISMOS:

>La desmotivación, ansiedad y sensación de burnout.

>Perder los papeles o gritar en el aula.

>Culpa por no saber cambiar la situación.

>Gestionar los desafíos que hacen abiertamente los alumnos.

EN RELACIÓN A LOS ALUMNOS:

>La mala actitud: “Está distraído”, “Es un grosero”, “Es un pasota”.

>Desmotivación: “No quieren trabajar”.

>Gestionar las emociones de los niños y adolescentes: “¡Tiene un pavo!”, “No se puede poner así por esas tonterías”.

>Cómo orientarles en sus decisiones académicas.

>Conductas violentas: ridiculizar a compañeros en clase, excluir a otros niños, detección del bullying.

COACHING PARA DOCENTES: COMPRENDER NUESTRAS PROYECCIONES

Todas estas cuestiones pueden perfectamente abordarse desde el coaching para docentes. Complementado, si es posible, con otras disciplinas como inteligencia emocional, PNL, análisis transaccional y comunicación no violenta. Esta es mi particular fórmula magistral, y funciona muy bien siempre cuando… cada profesor comience por uno mismo. Cuando el docente sabe gestionar su propio estado emocional, tiene mucha más correa para gestionar los desafíos del aula. Cuando el profesorado relata cosas como “no me respetan”, “no hay forma”… dejan totalmente la responsabilidad fuera de sí mismos. No hay liderazgo, sino victimismo. Y, entonces, los chavales lo notan y hacen uso de ello. Esto pasa en cualquier contexto, y ocurre igual en adultos que en niños.

¿Cuál es, entonces, mi pie de entrada? ¿Mi clave para comenzar la transformación con docentes? Pues dedicar tiempo a que ellos mismos hagan conscientes su propias proyecciones con sus alumnos. Es decir: esas cuestiones o heridas internas que ya estaban antes de que ese niño entrara por la puerta del aula. Y que están ahí, esperando ser atendidas, y que en ausencia de esa atención son proyectadas a los alumnos. Por ejemplo, esos alumnos aparentemente seguros de sí mismos, molestarán al profesor que no logra sentirse íntimamente seguro de sí. O aquellos que hacen lo que les apetece, desquiciarán al docente que siempre hace “lo que tiene que hacer”.

Porque así funciona nuestra mente. ¿Qué hace cuando no sabe sostenerse por la intensidad emocional que le supone ser algo etiquetado como “incorrecto” o “malo”? Pues lo enfoca y proyecta hacia el otro. Cuando sabemos reconocer lo que es propio, dejamos de culpar a los otros. Y ahí está el espacio para incorporar las nuevas herramientas que nos ofrece el coaching para docentes.

Desde este lugar, devuelvo la responsabilidad y el poder al docente. El menor es percibido como alguien que está en su propio proceso personal. Y cuyos actos hablan de sus profundas necesidades, que poco tienen que ver con querer fastidiar al maestro.

VALERIA ARAGON – COACH EDUCATIVA

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